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25 de abril-2 de mayo de 2005 Coloquio
Cervantes
Puede responder a la siguiente tesis, en español o inglés, mandando un mensaje a: Cervantes, los consejeros de Felipe III y el grande escándalo monetario de la vieja Europa En el lecho de muerte de su padre, el joven monarca Felipe III aprendió que los ingresos de la Corona para los años 1599 y 1600 ya estaban empeñados a los banqueros genoveses. Desde hacía tiempo, el Consejo de Castilla había insinuado a su padre la substitución de la tradicional moneda de plata por una moneda en cobre. Pero Felipe II había resistido firmemente a tal sugerencia1. A su vez, el joven Felipe III la aceptó y, desde 1599 o 1600, la casa de moneda acuñó los maravedíes en cobre, llamados vellones, en cantidades industriales. Para la Corona, este fue un provecho de casi cien por cien: el Tesoro se llenó y las fiestas palaciegas en Valladolid podían celebrarse. Pero los vellones, teóricamente equivalentes, prácticamente sin valor alguno, arruinaron las fortunas privadas, la artesanía y el comercio del país. Cervantes evoca la maniobra escandalosa en el famoso episodio de los molinos de viento. Para el lector moderno, el ataque furioso de don Quijote es un ardid absurdo. Los compatriotas de Cervantes sabían que en la casa de la moneda llamaban los ducados y doblones tradicionales moneda de molino2. Por ello, comprendían el sentido alegórico, del episodio: el pobre don Quijote, quien ataca los molinos de viento, es un loco de remate. La acción atrevida del joven monarca, que por su descuido arruina las fortunas privadas de sus súbditos para financiar sus festividades lujuriosas no menos es un acto de locura. En tiempos de una censura rigurosa los ciudadanos aprenden a leer entre líneas. Y los aplausos con que acogieron el «Quijote» de 1605 demuestran que comprendían los mensajes cifrados del autor. El lector moderno, al enterarse de este mensaje, que roza el auténtico crimen laesae majestatis, se ve ante la alternativa intrincada de optar en favor del joven monarca y condenar al héroe de Lepanto a las llamas del reino diabólico o vice versa. Por ello, nos parece aconsejable dejar la decisión en la alternativa tan arriesgada al pueblo de España. Kurt Reichenberger Responda en español o inglés a: Los editores
Réplica: A mí parecer, el episodio de los molinos
no puede leerse aislado sino en relación con las otras máquinas
que aparecen en el Quijote: los batanes, las aceñas. Las
tres máquinas funcionan con ruedas y justamente en la última
es donde Don Quijote se da por vencido en su lucha contra la modernidad
con la frase «Todo este mundo es máquinas y trazas, contrarias
unas a otras. Yo no puedo más» (2.29). Recordemos que la técnica
de los molinos se importó de Holanda, y que tanto las aceñas
como los batanes son máquinas para el trabajo y no tenía
por qué conocerlas siendo un hidalgo; él mismo se lo dice
a Sancho: «¿Estoy yo obligado, a dicha, siendo, como soy,
caballero, a conocer y destinguir los sones, y saber cuáles son
de batán o no? Y más que, podría ser, como es verdad,
que no los he visto en mi vida, como vos los habréis visto, como
villano ruin que sois, criado y nacido entre ellos» (1.20).
De manera que no creo que el episodio de los molinos encierre un mensaje
en clave ni que haya que leerlo entre líneas, sino más bien
siguiendo una luz estructural que resalte los episodios de la novela relacionados
con las máquinas, propias de «la edad detestable» de
hierro, de la pólvora y de otros «endemoniados instrumentos
de la artillería».
Un saludo a los colegas, María José Rodilla
Réplica: Estimada María José y participantes en este interesante
foro-coloquio Cervantes:
José María Paz Gago
En primer lugar, mi más sincera felicitación a los siempre activos y admirables Reichenberger y a A. Robert Lauer. Este e-Coloquio cervantino funciona. Esta mañana recibí un mensaje interesantísimo de María José Rodilla (México), contesté unas líneas y a las pocas horas ya tenía una sugerencia-pregunta de Darío Fernández-Morera (USA) y una petición de Enrique Fernández (Canadá) que he intentado responder de la mejor fortma posible... Estamos manteniendo un debate vivo sobre el Quijote a escala planetaria, con temas interesantes y candentes... Esto anima pues no sabéis lo que --en general y salvo excepciones-- está siendo el año cervantino en España: todo son actos oficiales y pseudocervantistas-impresores aprovechándose de la gloria de Cervantes para, traicionándolo y enmendándole la plana, hacerse todavía más «rico» a su costa.... Aquí no hay debate ni temas candentes... sólo se habla de ediciones, ediciones y más ediciones, eso sí, poniendo en cabeza lo que su muy sobrebio auutor llama la «edición definitiva», coreada por el Gobierno, la Academia... Ya sabréis que a mí el cervantino hispano me tiene por un tío raro por haber publicado una Semiótica del Quijote (Amsterdam y Atlanta: Rodopi, 1995), pecado imperdonable para el rancio cervantismo que nos rodea... En fin, que este foro abierto, plural e internacional anima y da fuerzas para seguir ttrabajando en contacto con colegas interesantes. Seguimos en contacto. José María Paz Gago
Réplica: Agradezco al colega José María
Paz Gago sus comentarios. La verdad es que soy totalmente lega en
molinos, pero creo que, en la época de Cervantes, había más
contacto con Holanda, pero si él [JMPG] los ha documentado desde
el siglo XII, me parece muy interesante la procedencia y la división
según la forma. En todo caso, yo sólo proponía
no leer aislado el episodio ni en clave, sino estructuralemente con las
otras máquinas.
María José Rodilla
Agrego a la buena serie de máquinas de María José el cañuto de caña del cuento de perros en el Prólogo del Quijote 1615. Creo que es una versión primaria de la sofisticada cabeza encantada, con el cañón de hojalata por donde pasaba la voz del sobrino. Alicia Parodi
Réplica: La discusión de los colegas del Coloquio
Cervantes sobre los molinos de viento me ha hecho pensar por qué
ha sido este episodio (DQ 1.8) y no otro el que haya sido asociado
tan notablemente con don Quijote desde la publicación de la obra
hasta la fecha, ya sea en España como en el resto del mundo.
En DQ 2.3 el propio Quijote le pregunta a Sansón Carrasco
qué hazaña suya se pondera más. El bachiller
responde primero que acaso la de los molinos de viento, aunque otras posibilidades
son la de los batanes, la de los carneros, la del muerto que llevaban a
enterrar a Segovia, la de los galeotes y la del vizcaíno.
La edición de Francisco Rico anota que los molinos que vio DQ «eran
acaso una relativa novedad, introducida hacia 1575 desde los Países
Bajos» (103; nota 2, DQ 1.8). Sin embargo, Sancho Panza
reconoce no sólo el hecho de que sean molinos de viento sino que
también nos informa exactamente cómo funcionan: «Mire
vuestra merced –respondió Sancho— que aquellos que allí se
parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen
brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra
del molino» (ibid.). Inmediatamente después,
don Quijote culpa a Frestón (uno de tantos encantadores que lo persiguen)
de haberle cambiado los gigantes en molinos para quitarle la gloria, demostrando,
por lo tanto, que DQ también reconoció finalmente que eran
molinos (o sea, que eran algo conocido tanto para él como para Sancho).
Ahora bien, si los molinos de viento ya eran conocidos (ver arriba la réplica
del amable colega José María Paz Gago) en lo que hoy es Irán
desde el siglo VII a. de C., y en Europa desde al menos el siglo XII, sobre
todo en Holanda y La Mancha, el molino como máquina no representaría
ninguna invención «nueva» para nadie en pleno siglo
XVII. A la vez, el molino continúa siendo un signo perdurable
hasta la época. De nuevo, ¿qué es lo que lo
hace algo tan inseparable de don Quijote? O sea, ¿por qué
los molinos y no, por ejemplo, los batanes u otra cosa? ¿Por qué
es el grabado de la aventura de los molinos de viento de Gustave Doré
acaso su dibujo mejor conocido? ¿Por qué es la aventura
de los molinos de viento la primera variación de Don Quixote
op. 35 de Richard Strauss? ¿Por qué es ésta
la primera aventura en The Man of La Mancha y no, por ejemplo, la
de Andrés y Juan Haldudo el rico, como tenemos en la novela y en
la célebre versión cinematográfica soviética
de Don Kikhot (1957) de Grigori Kozintsev? ¿Por qué
está dispuesto un director de cine del prestigio de Terri Gilliam
a dejar morir su proyecto de The Man Who Killed Don Quixote cuando
el actor Jean Rochefort, por problemas de la próstata, no puede
subir a caballo y atacar los molinos de viento? O sea, ¿por
qué es de rigeur mantener esta escena? ¿Por
qué usamos la expresión en inglés «tilting at
windmills», sabiendo que su origen tiene que ver con Don Qujiote?
Finalmente, ¿Por qué votaron Uds., estimados colegas del
Coloquio Cervantes, en su mayoría, por el sexto cuadro de Theo Reichenberger,
«Don Quijote ataca los molinos de viento» (empatando con el
primero, «DQ reads the romances of chivalry»)?
A. Robert Lauer
Well, a good writer can be good at using imagery, sounds (rhythm, consonant and vowel combinations, etc.), ideas, psychology, symbolism, etc. Cervantes was good at all of these things, and he was indeed very good at using imagery, that is, at presenting striking visual situations. This is fundamental to the narrative art, and a great many writers who are considered very good novelists are nowhere near as good as Cervantes was in this regard. His situations are visually memorable. So the selection of the windmills makes great sense. Even today one is enchanted by the view of windmills on a field. Finally, the verticality and size of the windmills, with their moving arms, can imaginatively correspond to giants indeed on the Manchegan horizon. One could add the symbolism of wind in the head associated with madness and so forth as I believe one colleague has already done. Or one could add that a force of nature,, wind, animates the windmills, in a display of irresistible force that anyone who has encountered a force of nature, from wind to waters to fire can appreciate. Nature is under certain circumstances irresistible. So battling these machines that are as close to nature as a machine can be makes DQ's attempt even more foolhardy, more....Quixotic. But this would only be the icing on the cake. The windmills episode is basically memorable because it is visually memorable. As a painter I am sure Theo will agree with this. Darío Fernández-Morera
Dear Colleagues, There is a metaphor at play in the adventure of the windmills that can be immediately verified in the culture of Cervantes’s time. Don Quixote perceives the windmills to be giants. Sebastián de Covarrubias tells us that “gigante”, among other things, means “hombre que tiene largas manos y estendidas, que a mi parecer, es lo mesmo que hombre poderoso…”. The concept of power is subsequently given a metaphorical rendering: “podemos llamar gigantes metafóricamente a los soverbios desalmados, blasfemos, tiranos y hombres sin Dios y sin conciencia…”. Pandafilando de la Fosca Vista immediately comes to mind, although, ironically, don Quixote never gets to confront this giant directly. Of course, Pandafilando is Dorotea´s metaphorical rendering of don Fernando, a powerful nobleman who, blinded by his lust, promises to marry Dorotea, consummates their relationship and, indifferent to both the social code and the laws of God, promptly abandons her. In brief, the windmill episode constitutes the opening salvo in a long series of confrontations with “gigantes” by means of which don Quixote will attempt to “address power”, to right the wrongs (personal, social, political) of 17th-century Spain. Dr. G. L. Gingras
I applaud G.L. Gingras for taking the molino-debate
where it belongs: into the actual text, and into Cervantes' own cultural
sphere.
Juergen Hahn
Un saludo muy cordial para todos, He encontrado una valiosa información que quiero compartir con todos ustedes. Las referencias a los molinos de viento anteriores al siglo XVI en la península Ibérica datan desde los años 900-1000 en la España musulmana. De acuerdo con Pedro López, hay un texto de Lévi-provencal, L'Espagne musulmane, que hace la siguiente referencia: «Los molinos eran numerosos en el campo; los había de viento y, sobre todo, de agua». En los mismos años encontramos unos versos del poeta Abu Zayd ' Abd ar-Rahmãn Ibn Muqãna: Ó Tu que
habitas em Alcabideche,
andan de casa en casa vendiendo muchas donas non se rreguardan dellas; están con las personas; ffazen con el su vyento andar las atahonas.
En cuanto al significado del viento, J. E. Cirlot nos remite a Egipto y a Grecia. Allí el viento está asociado con ciertos poderes diabólicos y con el anuncio de tempestades fatídicas. Recordemos que don Quijote hace bastantes asociaciones con «sabios encantadores», «gigantes», etc. A Dictionary of Chinese Symbols nos dice que "Fighting about the wind is a quarrel of a jelous nature", y que Feng-Shui es la ciencia del viento y del agua. La palabra Feng (viento) está relacionada con "madness". Ahora, si le agregamos la máquina (el molino) a las anteriores asociaciones con el viento, tendremos una compleja metaforización de este emblema del quijotismo: celos y locura. Cordialmente, The University of Oklahoma USA
Estoy de acuerdo con la interpretación de Juergen Hahn en la idea del pecado de la soberbia tras los molinos-gigantes. Pero específicamente molinos, en la coordenada de los molimientos del cuerpo, insiste en el pecado de los hombre y señala, por supuesto, la honra y fama querida por don Quijote. Justamente en El curioso impertinente está denunciando en Anselmo varias formas contemporáneas de soberbia: el «racionalismo» (ya preocupante a principios del XVII), que esconde un «angelismo». Anselmo tiene detrás al muy racionalista Anselmo de Cantorbery (autor de Cur Deus homo); Lotario en cambio es un nombre tomado de las Ecrituras, es Lot defendiendo a los ángeles de los «angelistas» sodomitas. En el Quijote, el discurso en el capítulo 33 sobre «las cosas dificultosas» parece anticipar la suerte de sí mismo como soldado (los que luchan por Dios y por el mundo), «cayendo en vuelo de las alas del deseo [. . .] en mil contrapuestas muertes», como cayó Satanás. Creo que la novela de El curioso impertinente junta el pecado de los hombres al pecado de los ángeles (No olvidar el soneto de Cardenio y su tematización de «la discordia primera», más el héroe de esa lucha, un «Miguel»). Para mí Pandafilando, «vencido» en un interludio entremesil antes del final de la lectura, condensa la soberbia del hombre que Pandafila todo (manipula, experimenta), porque mira con hosquedad su propia condición de persona con cuerpo material, representada en su esposa Camila (¿Por qué Dios se hizo hombre?). Alicia Parodi
Gracias por la buena exegesis combinada de Juergen y Alicia que recuperan un entorno espiritual y teológico más que plausible dado el momento histórico en que vive Cervantes pero hoy día olvidado con frecuencia en favor de otros enfoques más ideológicamente favorecidos por implicaciones que tienen que ver con nosotros más que con Cervantes. Mea culpa pero por lo menos con conciencia de ella en mi "A Capitalist Reading of Cervantes and His Time," in Cervantes y su Mundo I, eds. Eva Reichenberger & Kurt Reichenberger, Estudios de literatura 90 (Kassel: Edition Reichenberger, 2004), 67-126. Darío Fernández-Morera
El ataque a los molinos de viento: trasfondos mitológicos y bíblicos Al ver los molinos de viento, don Quijote grita
que son gigantes, y, desatendiendo las protestas de su escudero, espolea
su caballo y ataca, con el resultado que conocemos. Vale la pena dar un
breve vistazo a los trasfondos mitológicos y bíblicos. En
ambos textos los gigantes son hijos de la Tierra; en ambos rebeldes soberbios
y sacrílegos. Será aconsejable acertarse de lo que contribuyen
los expertos:
A.R.L. K.R. Notas 1 Véase Diccionario de la mitología clásica, editado por Constantino Falcón Martínez, Emilio Fernández-Galiano y Raquel López Melero, Madrid 1986, vol. I, pp. 271-273, y 312. 2 Compárese Hesiodo, La Teogonía y Apolodoro, Biblioteca mitológica, I 34 y II 138. En la literatura latina, la rebelión de los Gigantes está omnipresente, desde Ovido hasta Claudio Claudiano. 3 Citado del Tesoro de la Lengua Castellana o Española de Sebastián de Cobarruvias Orozco. Dirigido a la Magestad Católica del Rey Don Felipe III, nuestro señor. Madrid 1611, pp. 638, 639.
In response to: «Es conocida la técnica argumentativa de los grandes y de los teólogos de la época barroca de fundamentar el poder de los monarcas como otorgado por Dios. Covarrubias, gran letrado, presenta en su artículo un mundo al revés, dando a entender por los trasfondos mitológicos así bien que bíblicos, que el poder de los grandes y monarcas tiene dos caras: él del príncipe cristiano, que reina con aequitaset iustitia , y el de los impíos, malvados y brutales tiranos, que oprimen sus subditos por su arbitrariedad, actos ilegales y impuestos exagerados, situación expuesta, no sin segunda intención, por Juan de Mariana en su tratado «De Rege et Regis Institutione» de 1599».....I would correct, saying that Covarrubias follows faithfully the Castilian tradition of viewing the king as the first among equals, treading in the footsteps of that great, old Germanic tradition. As we read in the Liber Judicorum (>Fuero Juzgo) and then in the Siete Partidas (as modified by the Ordenamiento de Alcalá, c. 1348), the king who fails to do justice must be considered a tyrant and, ipso facto, lose his throne. In effect, the practice of Divine Right kingship was never accepted in Spain. But then, I´ve decided not to say any of this since Covarrubias´ statement that «gigantes» are «poderosos, desalmados» (i.e., prideful abusers of power) says it all. G. L. Gingras
Réplica: Estoy de acuerdo de que España nunca aceptó la idea del derecho divino de los reyes. En efecto sólo Francia bajo Henri III de Valois e Inglaterra durante el reinado de James I (VI de Escocia) aceptaron esta teoría, con nefastas consecuencias para ambos (los regicidios de Henri III y Henri IV y el famoso “Gunpowder Plot” contra James). No obstante, aún Mariana defiende el hecho de que el Rey es absoluto en ciertas circunstancias (De rege et regis institutione I.8), aunque no en otras. Desde al menos Santo Tomás de Aquino (De regimine principum I. 6) y definitivamente hasta el jesuita español Francisco Suárez se establece una diferencia entre el tyrannus absque titulo, a quien todo el mundo puede liquidar por derecho de defensa, y el tyrannus in regimine, contra quien no se puede proceder legalmente, aún en caso de injusticia (Francisco Suárez, De legibus ac Deo legislatore III. 4. 6). Para los realistas como William Barclay, se podría atacar a un Rey sólo cuando éste atacara al reino con la intención de destruirlo (como los emperadores Nerón o Calígula), o cuando se enajenara de él (si lo otorgara a un extranjero) [De regno et regali potestate adversvs Buchananum, Brutum, Boucherium, & reliquos monarchomachos III. 16]. En De rege I. 8, Mariana refleja sentimientos similares. Sin embargo, aún en estas circunstancias se supondría que el ataque contra el monarca constituiría sólo un caso de defensa, no un acto legalmente admisible o sancionado por leyes. Un grave problema respecto a Mariana es la críptica traducción de la BAE hecha por el republicano Pi y Margall, quien se emociona y añade cosas de su cosecha no encontradas en las versiones latinas originales (incluyendo la expurgada). El otro problema es leer a Mariana sin su contexto histórico y su tradición escolástica. Recomendaría acaso mi ensayo al respecto, “Medieval Antecedents in Juan de Mariana's Alleged Theory of Regicide,” Studies on Medieval Spanish Literature in Honor of Charles F. Fraker, eds. Mercedes Vaquero & Alan Deyermond (Madison, WI: Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1995), pp. 197-209. A. Robert Lauer
Réplica: Estimados colegas,
Bruce Swansey
Réplica: Para comprender que no era preciso estar muy loco para identificar a gigantes con la soberbia y con los molinos, no hay más que leer la fábula de la Gigantomaquia, bien conocida en las escuelas y especialmente por los poetas y sacerdotes en tiempos de Cervantes. Aparte de las obras clásicas que la contenían, otros libros de gran uso en círculos de cierta competencia intelectual eran la fuente para creaciones pictóricas y literarias; por ejemplo, las mitografías de Natale Comite, Vincencio Cartari, y en especial el Padre Baltasar de Vitoria (que se basa en los anteriores). Sus descripciones son tan elocuentes, y la traducción de los epigramas que aporta tan ilustrativas, que adjunto un fichero para que disfrutéis del texto, procedente del libro II del tomo I. VITORIA, Baltasar de (O.F.M.), Theatro de los dioses de la gentilidad, Salamanca, 1620. Pronto podrá consultarse esta obra transcrita en nuestra página web: <http://rosalia.dc.fi.udc.es/Poliantea> que forma parte de las que ofrece el grupo SIELAE: <http://rosalia.dc.fi.udc.es/SIELAE>. <GigantomaquiaRTF2.rtf> Saludos afectuosos, Sagrario López Poza
Dear Robert, Kurt, and Contributors to the Coloquio Cervantes,
John Slater
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