Noveno tema de discusión
(mes de junio)

Para responder a este tema, favor de mandar un mensaje a <coloquiocervantes@ou.edu
o a los archivos del foro:
<http://lists.ou.edu/archives/cervantes-l.html>

Enigmas cervantinos

          Con respecto a la vida de Cervantes y de sus obras, el libro de César Brandariz, «Cervantes decodificado», aparecido en Madrid hace quince días, va marcar un progreso enorme en los estudios cervantinos; pero hay que atenderse también a encarnecidas discusiones pro et contra. Sus tesis, ampliamente documentadas, ponen en tela de juicio gran parte de lo que parecía aceptado generalmente. César Brandariz sostiene conceptos osados: Primero, Miguel de Cervantes Saavedra nació no en 1547, sino en 1549; no en Alcalá de Henares, sino en Cervantes aldea. El documento alcalaíno, Cesár demuestra, está manipulado. Miguel, nombre del santo padrón, es frecuente en tierras gallegas; el apellido Saavedra, apellido de su madre, se halla, a escasas leguas del pueblo de su madre, Santa Colomba en el Terroso, en el que predominaban también las familias con apellido Saavedra. En otras palabras, las montañas sanabresas de León, cerca de las tierras de Galicia, constituyen el escenario topográfico, físico y lingüístico en el cual se crió el niño Miguel. Aprendió a leer y escribir no en Sevilla, sino „más o menos a los once años y durante cuatro inviernos, hasta 1564, fue estudiante en el nuevo estudio fundado por los jesuitas, cuatro años antes, en la acrópolis de Monterrey, fundación en la que puso gran empeño Francisco de Borja“. Protectores del niño talentoso fueron los Sandoval, linaje antiquísimo e importante. Dan al joven Miguel la oportunidad de entrar, como paje, en su servicio, y de marcharse, con ellos, a Madrid. Allí, Miguel continúa sus estudios en la escuela de Juan López de Hoyos, el gran erasmista.

            Por ello, César Brandariz tiene dudas de que la trama del «Quijote» de 1605 se desarrolle en tierras de la Mancha, y la de 1615 en tierras aragonesas, que Cervantes, posiblemente, „citaba de oídas“. Y lo documenta ampliamente por sitios en las montañas sanabresas de León, cercana a Miranda del Duero y las tierras de Galicia. Segundo. Con respecto a los años de Cervantes, pasados en Madrid, César Brandariz procede correspondientemente: los Cervantes Cortinas, vecinos de Madrid y de Alcalá de Henares, no son su familia, pero no excluye que podían ser parientes. Otra tesis perturbante, opuesta a los pareceres consagrados. Tercero, aún más inquietante, César Brandariz afirma:

           Se puede concluir con escasa sombra de duda que, según prueban sus varios y coincidentes testimonios, Miguel de Cervantes Saavedra nació en el año 1549 en una humilde aldea, refugio de judíos, llamada Cervantes, bello emplazamiento la naturaleza que la fortuna.

           Hasta el momento, el Cuarto Centenario ha pasado sin grandes novedades, ahora abundarán las emociones. La segunda mitad del año va ser una desaforada marimorena.

A.R.L.                                                                                    K.R.


Réplica:

Mi siempre admirado Kurt,
          No he tenido ocasión todavía de leer el libro de César Brandáriz, pero, por tu comentario, deduzco que el autor sigue la vía abierta por Leandro Rodríguez en su libro \"Cervantes en Sanabria. Ruta de Don Quijote de la Mancha.\" Editado por la Diputación de Zamora, ¿!999? También cabe citar los siguientes, del mismo autor: \"Don Miguel, judío de Cervantes\" (1978 y 1992), \"La vía de Don Quijote en Sanabria\" (1981), \"Documentos de crianza del sanabrés Don Quijote\" (1983).
          Otra teoría más es la defendida por L. G. Hortigón en su libro \"El caballero del verde Gabán\" (1992), situando el Quijote por tierras extremeñas y relacionándolo con el monasterio de Guadalupe.
          Mis más cordiales y afectuosos saludos. 

Fernando Cantalapiedra


Réplica:









          Solo unas aclaraciones conceptuales relacionadas con la cuestion, que, como Dracula, nunca muere, de si Cervantes "era judio" o no.

          Investigaciones recientes como la de Ormsby (vease su Gutenberg Project en el web) indican que era de ascendencia hidalga como su protagonista.  Pero me imagino que puede haber sido hidalgo judio, algo sin embargo un poco oximoronico que la investigacion de Ormsby no favorece.

          Algunas clarificaciones conceptuales que a menudo se olvidan: estas son las posibilidades:

  • a) Cervantes no era judio ni ETNICAMENTE ni de RELIGION judia, sino cristiano viejo y de creencias cristianas.  En ese caso seguir hablando de si era o no era judio no tiene mucho sentido.
  • b) era cristiano viejo pero de RELIGION Y CREENCIAS JUDIAS.  Esto tendria relevancia para su obra, pero nadie parece arguirlo, de modo que podemos ignorarlo.
  • c) era judio ETNICAMENTE hablando pero de creencias y cultura CRISTIANAS.  Estaria en el caso de la santa reciente Edith Stein, o Santa Teresa, o Tomas de Torquemada o tantos otros judios de convicciones cristianas, como Louis Lapides, o Ruth Rosen, o Stan Telchin;, o Walter C. Kaiser, o Arnold Fruchtenbaum, o Moishe Rosen, oRachmiel Frydland.  En estos casos nada los distingue de los cristianos de origen no judio, ya que creen en la existencia de Cristo como hijo de Dios, su resurreccion, etc. etc.  Es decir, que hablar de que "son judios" no tiene sentido desde el punto de vista  RELIGIOSO o CULTURAL, sino solo ETNICO o de origen, pero esto ultimo no tiene relevancia excepto como curiosidad, como la de un Chino cuya familia es catolica por generaciones o que se ha convertido sinceramente al cristianismo.  En este caso seguir hablando de si Cervantes era o no judio no tiene sentido.
  • d) Era ETNICAMENTE cristiano viejo, pero de RELIGION O CULTURA JUDIA, en cuyo caso si habria que tenerlo en cuenta para estudiar sus obras, pero esto no parece defenderlo nadie, o por lo menos nadie todavia.
  • e)  Era ETNICAMENTE  judio y de CREENCIAS JUDIAS EN RELIGION Y CULTURA, es decir, no creia que Cristo era hijo de Dios, que resucito, etc. etc.  Esto si seria de importancia para entender sus textos.  Creo que, junto con (c), esto seria lo que habria que probar por tener de ver de verdad con la lectura de la obra de Cervantes.  Pero no he visto hasta ahora ningun argumento, incluyendo los del tardio Americo Castro (quien quiza argumento mejor que nadie el judaismo RELIGIOSO y CULTURAL de Cervantes) a favor de (c) que no pueda ser rechazado, o interpretado de otra manera.  En todo caso, lo que importa no es si era o no de ascendencia judia  ETNICAMENTE hablando sino en terminos de RELIGION y CULTURA.  Si era judio a la Santa Teresa, o a la Torquemada, o a la Edith Stein o a la Lapides etc., entonces que fuera "judio" o no no tiene mucho que ver con el entender su obra, ya que seria un CATOLICO INTEGRAL y SINCERO, no un dudoso practicante del cristianismo.  Distingamos en caso de que arguyamos, si hablamos de la ETNICIDAD o de las creencias RELIGIOSAS y CULTURALES o, si nos atrevemos, de ambas cosas. 
Darío Fernández-Morera


Réplica:

Querido amigo Darío:
          La cuestión de si era o no de ascendencia judía es importante para la historia, sea cultural o religiosa, y para la literatura. Américo Castro argüía que la vida azarosa del padre de Miguel de Cervantes era típica de la de muchos conversos de la época.
          Haces bien en dividir la actividad religiosa entre practicantes o herederos no-practicantes de tal o cual religión.  Parte de la justificación de don Américo tenía que ver con la comprensión de la cultura española como
religiosamente tripartita: cristianos, judíos y musulmanes y de ahí una sociedad en la cual las ideas, prácticas y creencias se interpenetraban y donde en algunos casos dejaba fuertes rasgos.  Tenía yo un estudiante que me dijo que su familia encendía velas la noche del viernes y no tenía ni idead de dónde procedía la costumbre familiar. Y otro que después de leer yo de voz alta la pronunciación medieval, me dijo después de la clase que su abuela hablaba así.  Su apellido era Aguado, un apellido notoriamente judio y converso.  Saber que Cervantes era de la banda de "ex illis," da razón a don Américo que quiso mostrar que la cultura española tenía esta unicidad.  Es bien posible que Miguel de Cervantes fuera de ascendencia judía pero cuya familia se cristianizó y luego todos los descendientes serían cristianos, practicantes o no practicantes.  El hecho es que la generación o generaciones más cerca a la primera cristiana tenía que tener rasgos que fueron clavados en su cultura, su habla, su conocimiento. La evidencia de que fulano o mengano fueran de ascendencia judía o, como menos mencionado, musulmana, pertenece a la cuestión en qué consistía la cultura española en la edad media y el renacimiento/barroco.  Da una buena perspectiva en qué consistió la sociedad española.
          Hasta ahora no se ha demostrado la posible ascendencia judía de Cervantes con documentos fidedignos.  Acaso esto aparecerá algún día.  Para los que dicen que en caso de serlo no entra en el juicio de la producción literaria de Cervantes, yo digo que el capítulo en el Quijote donde Ricote el moro habla de la libertad de que goza en Holanda o Bélgica, o la idealización que Cervantes hace de los gitanos, un grupo detestado y persiguido como lo demuestra la historia, abogaría una simpatía para con grupos socialmente perseguidos. Esto nos diría algo del pensamiento de Cervantes.  Lo mismo se
puede decir del Padre Las Casas.
          Esto podría ser la "cuestión palpitante" de nuestro tiempo, y espero que se tenga en mucha consideración cuando se discuten a estos autores.
          De nuevo, amigo Darío, es siempre un placer cambiar puntos de vista contigo. 
          Un gran abrazo de 

Joe Ricapito









Réplica:

Querido Joe,
          Que bueno saber de ti.  ¡Hace tres meses, qué casualidad, mire de nuevo tu introduccion a tu edicion del Lazarillo para refrescarme antes de enseñarlo!  Y qué bien haces ahora un resumen de la importancia de si Cervantes era de origen étnico judío o no y si, siéndolo, o no siéndolo, creía que Jesucristo era al mismo tiempo hijo de Dios y si resucitó o no, etc., o si sólo ponía velitas sin saber por qué diablos las ponía.  Esto último me parece de mayor importancia que lo primero, ya que de haber creído C[ervantes] que Jesucristo era Dios, hijo de Dios, y que resucitó, y de haber puesto las velitas con conciencia de por qué las ponía (hace dos años yo, que admiro a Voltaire, puse unas velitas en la Iglesia a la memoria de mi padre en el día de los muertos de los mejicanos, que se celebra en una parroquia de aquí de Evanston; hey, like Pascal said, this is not a bad bet; what can one lose?) esto lo haría un cristiano ortodoxo, y si era de ascendencia judía, mora, o china, no sería tan importante, como no lo era para Edith Stein, Lapides, Santa Teresa, o Torquemada.  Por otra parte, simpatías hacia los oprimidos y marginados, sean moros, judíos, soldados viejos y pobres, los pobres, etc. pueden sentirse sin ser uno de creencias musulmanas o judias y sin ser de ascendencia étnica mora o judía y aun sin ser soldado viejo y pobre.  Solo miremos alrededor.  No caigamos en la falacia de post hoc ergo propter hoc.  Y lo opuesto también es cierto.  De otro modo, Torquemada, etc. no podría haber ocurrido--a menos que digamos, bueno, Torquemada era ultraortodoxo porque era de ascendencia judía y por ello quería ser mas ortodoxo que los ortodoxos; pero por otra parte fulano de tal era todo lo contrario porque era de ascendencia judía y claro no creía las cosas que creían los cristianos y ello explica sus bromitas y otros detallitos sospechosos con respecto a las creencias cristianas.  Cuando una explicación explica A y lo opuesto de A, acaba por no explicar nada. Aquí sigo la crítica del historicismo (Marx et al) de mi admirado Karl Popper (en uno de sus escritos Marx dice sin sonrojarse: he dispuesto las cosas de tal manera que mi metodo "dialéctico" me permite tener razón de cualquier manera). 
          Un abrazo, 
Darío

A propósito: en un trabajo que va a aparecer en uno de los volumenes de Don Quijote y su mundo editado por K. R. intento contribuir un poquito a la cuestión de la actitud de Cervantes hacia el Islam y de paso pongo en tela de juicio la visión paradisíaca del mundo islámico en la España medieval; el título es "Cervantes and Islam: A Contemporary Analogy," donde hago un esfuerzo, no sé hasta que punto exitoso, pero un poco politically incorrect, por situarme en el momento histórico en que vive Cervantes, ayudado en mi intento por las circunstancias actuales que vive Europa con respecto al Islam.

Darío Fernández-Morera


Réplica:

Velas para Nosferatu

          Celebro las aclaraciones conceptuales respecto a la cuestión étnica y/o cultural-religiosa de Cervantes.  Por ser quien es (o fue), y por la importancia que la crítica castrense le ha dado al tema, supongo que el tema todavía está en vigencia.  No obstante, aún en el caso de criptojudaísmo, no estoy totalmente convencido de su importancia, excepto, acaso, en el caso de un autor que escribiera sobre asuntos teológicos (y sólo en el caso de que cometiera un error [y aún así, la intención sería lo único importante, creo yo]).  Cuestiones de esta índole siempre me hacen pensar en el ensayo de Oscar Wilde sobre La decadencia de la mentira (1873).  Después de todo, la insigne ficción es precisamente la que crea mundos cerrados ajenos a la biografía particular de su creador, o sea, la que miente en forma convincente.  Otrosí, recuerdo que Pi y Margall, en ocasión acaso más católico que el papa, a pesar de su ideología republicana, acusaba al pobre jesuita Juan de Mariana de ser un hombre pérfido y un sacerdote hipócrita por sus supuestas ideas políticas sobre el regicidio en De rege et regis institutione.  No obstante, un autor (sea o no Juan de Mariana o jesuita) que escribe un tratado político (De rege) o económico (como en el caso de De monetae mutatione) escribe en uno y otro caso como político o como economista respectivamente, no como eclesiástico.   Cuando un Segismundo Freud escribe su Moisés y el monoteísmo o Tótem y tabú, se expresa como antropólogo o estudiante de religión; cuando escribe sobre histeria lo hace como médico.  Un Pier Paolo Pasolini (comunista y gay) que gana premios de la Office Catholique International du Cinéma o de la Lega Cattolica per il Cinema e la Televisione della RFT por su Evangelio según San Mateo no es necesariamente un criptocristiano sino un buen director de cine.  Cuando Cervantes escribe ficción lo hace como el excelente mentiroso que fue.  Bien podría haber sido budista o hindú, japonés o chino.  No creo que importe demasiado, salvo acaso para un inquisidor, y sólo si hubiera escrito algún tratado teológico y hubiera hecho algún error en él.  Sería mi humilde opinión. 
          Saludos cordiales de 

ARL









Réplica:

          Totalmente de acuerdo contigo[, ARL]. Quedé asombrado que aun en el siglo XXI volviera a rebrotar un biografismo del XIX. Una obra se enjuicia por su interior, en sí, y no por el exterior, por la anécdota biográfica, por interesante que pueda ser tratándose de autores a quienes amamos. No veo en qué pueda ser relevante literariamente una supuesta "herencia" judía. ¿Qué podía ser, además, en el siglo XVII, y en una obra profana? Esa manía de escarbar los genes no tiene qué ver con el genio, a no ser que se descubra un gene de la literatura que no sé lo que tendría tampoco que ver con raza o religión. 

Benito Pelegrín


Réplica:

Hmm. Se me ocurre ahora algo.  Mis admirados Karl Popper y Ludwig von Mises vivieron en la Viena de los anos treinta (y luego en Inglaterra y Estados Unidos, respectivamente, pero ya formados desde el punto de vista intelectual).  Fueron enemigos acerrimos del Marxismo y otras variantes mas o menos "cientificas" del socialismo.  Desde el punto de vista religioso y cultural eran agnosticos.  Marx vivio en la Alemania del siglo diecinueve.  Defendio decididamente el socialismo mas o menos "cientifico."  Desde el punto de vista religioso y cultural era un ateo.  Edith Stein vivio en la Alemania nacional socialista de los anos treinta y cuarenta.  Desde el punto de vista religioso y cultural era catolica y por ello enemiga del nacional socialismo y del marxismo.  Los cuatro eran de origen indisputablemente ("etnicamente") judio.  Y que decir de Santa Teresa y Torquemada? 

Darío Fernández-Morera


Réplica:

«Et tu, . . . ?»

          ¿Qué decir de Santa Teresa o Torquemada?  Justamente ayer fui a una librería a comprar un libro cuyo título siempre me ha intrigado y tuve que pasar por el estante de Military History para llegar a él (el libro que deseaba estaba en Self Help, o sea, después de la M).  De reojo vi un libro con un título que simplemente no imaginaba ver (jamás se me habría ocurrido ni pensarlo), Hitler's Jewish Soldiers (Kansas P, 2004), de un historiador estadounidense llamado Bryan Mark Rigg, educado en Yale y Cambridge y que ahora enseña en la American Military University (Charles Town, West Virginia).  Mi instinto fue comprarlo inmediatamente (así soy yo de impulsivo en las librerías), pero después me dije, ¿para qué?  Tengo mil cosas pendientes y simplemente no tengo tiempo para meterme en asuntos no hispánicos de otros siglos.  Pero por supuesto, ahora estoy buscando información en la Internet sobre el libro y he encontrado lo siguiente, lo cual comparto con Uds. <http://www.kansaspress.ku.edu/righit.html>.  Aparentemente hubo 150.000 soldados de descendencia parcial judía (Mischlinge), incluso generales y militares condecorados, que participaron activamente en las fuerzas armadas alemanas del Tercer Imperio.  El Prof. Riggs es un oficial del US Marine Corps.  También ha sido voluntario activo en las fuerzas armadas israelíes.  Supongo que si la Wehrmacht pudo ser así de flexible para sus propósitos en el siglo XX, también en los siglos XV y XVI pudo valerse el Santo Oficio de la ciega lealtad de un Torquemada o la Iglesia de la inquebrantable fe de su primera doctora.  Cada individuo es un universo de una complejidad infinita, no importa su genealogía.  Lo mismo diría de cualquier objeto de arte o texto poético.  Acaso por eso me inclino por preferencia (no por predisposición genética) a las ideas estéticas de Croce y Kant. 


Réplica:

El enigma Cervantes (II)

            Acabamos de informarles del libro reciente de César Brandariz y de sus tesis llamativas, y sensacionales. Apuntábamos que sus argumentos nos parecen, por lo general, de gran interés, serios, discutables, e incluso, aceptables. Pero entre sus tesis figura una, de importancia extraordinaria, donde no estamos de acuerdo: la del „más que probable origen judío“ de Cervantes (pp. 249-251). Como se ve por la cantidad enorme de respuestas, un tema, instigado por Américo Castro y Marcel Bataillon, sigue siendo motivo de continuas disputas encarnecidas.
            Será aconsejable que nuestra respuesta a esta tesis brandarizana, tan alarmante, sea bien considerada y convincentemente expuesta. Puesto que, actualmente, estamos ocupadísimos con «Cervantes y su mundo III», les rogamos que esperen hasta lunes o martes de la semana que viene.

A.R.L.                                                                     K.R.


Réplica:

«Una respuesta sincera es como un beso en los labios y como el agua es espejo del rostro, el corazón es espejo del hombre».

          ¡Enhorabuena! querido amigo Roberto con haber dado en el blanco, pues «la verdad ha de andar siempre sobre la mentira como el aceite sobre el agua».

          Antes de poner algunas pruebas y repruebas confieso que no he colocado todos los testimonios auténticos, pues éstos enseñé con muchos descubrimientos de nuevos datos y documentos gracias a Dios Todopoderoso y toda la Corte Celestial en mi libro que ya está en prensa, «Vida de Miguel de Cervantes Saavedra», prologado por mi querido amigo Kurt Reichenberger, editado por Edition Reichenberger, 2005. 

          Los padres de Leonor Fernández de Torreblanca fueron Isabel Fernández, hija de Juana Fernández y del mercader Diego Martínez, y su esposo, el bachiller Juan Díaz de Torreblanca, médico y cirujano, hombre de pocos escrúpulos, según la documentación, e hijo de Rodrigo Díaz de Torreblanca, éste matrimoniado con María Alonso y ésta casada luego en segundas nupcias con el médico maestre Juan Sánchez, quien no fue mencionado por Astrana Marín en la ascendencia de Miguel de Cervantes Saavedra. Se observa que la familia Díaz de Torreblanca ejercía con mucha frecuencia la profesión médica. Acaso eran judíos conversos o es que eran sencillamente cristianos viejos bien acomodados económicamente que profesaban una de las profesiones más respetadas y prestigiosas del mundo. La documentación cervantina lo enmudece, a pesar de que he visitado más de 70 archivos y bibliotecas de mi segunda querida patria España, no encontré ningún disparate referente a los Torreblanca, judíos, conversos, moros, etc. Sí, tuve mucha suerte a esta sazón de descubrir un nuevo documento de Miguel de Cervantes Saavedra [K. Sliwa, «Un documento inédito sobre el cautiverio de Miguel de Cervantes Saavedra», Anales cervantinos 34 (1998), 341–57]. 
          De nuevo, a título de ejemplo, Andrés de Ozaeta, en nombre de Rodrigo de Cervantes, pidió que el licenciado Duarte de Acuña, teniente de corregidor en Madrid, mandase hacer información de testigos, para establecer que Miguel de Cervantes Saavedra, su hijo y de Leonor, era hijo legítimo suyo y de dicha su esposa, y que ni él ni sus padres ni abuelos, ni los de su esposa, habían sido ni eran ellos mismos moros, judíos, conversos ni reconciliados por el Santo Oficio de la Inquisición ni por otra justicia de caso de infamia, antes habían sido y eran muy buenos cristianos viejos. Este día Rodrigo introdujo por testigo al alguacil de Madrid, Alonso Getino de Guzmán, de edad de 36 años, más o menos, quien juró que era verdad todo lo que había afirmado Rodrigo y que conocía a Rodrigo desde hace 8 años, hombre de buena vida, casado con Leonor de Cortinas, habido por buen hidalgo y limpio de toda raíz. 
          Pirro Boqui compareció de edad de 36 años, más o menos, andante en la corte de Su Majestad, quien juró que era verdad todo lo que había confirmado Rodrigo que estaba casado con Leonor de Cortinas, que sus padres no habían sido de casta de moro ni judíos, ni tuvieron ninguna raza de ellos, y los tuvo por cristianos viejos, limpios desde sus abuelos. 
Es muy difícil probar que Catalina de Cabrera, esposa de Ruy Díaz de Cervantes, éstos bisabuelos paternos de Cervantes, perteneciese a la clase noble, ni tampoco que los Díaz de Torreblanca proceden del ilustre linaje. 
          Contra Astrana Marín cree que los Quijadas de Esquivias eran conversos. Por tanto lo sería la mujer de Cervantes, pariente de ellos, y también de los descendientes de Francisco de Rojas. Este argumento, y el de la profesión médica del padre me parecen de alguna fuerza. En contra, puede alegarse, no la información que obtuvo de limpieza de sangre [K.Sliwa, «La supuesta hidalguía de Rodrigo de Cervantes, padre de Miguel Cervantes Saavedra», Actas del IV Congreso Internacional de Asociación de Cervantistas. Volver a Cervantes. Lepanto, 1–8 de octubre de 2000. Vol. 1. Palma de Mallorca, Universitat de les Illes Balears, 2001, 131–38], pues ya sabemos como se obtenía, sino el tono despreciativo en que habla de los judíos. A título de ejemplo: « ... y cuando otra cosa no tuviera sino el creer, como siempre creo, firme y verdaderamente en Dios y en todo aquello que tiene y cree la Santa Iglesia Católica Romana, y el ser enemigo mortal, como lo soy, de los judíos, debían los historiadores tener misericordia de mí y tratarme bien en sus escritos». 
6.       Diego García de Salazar, bisabuelo materno de la esposa de Miguel de Cervantes, Saavedra recomendó a sus hijos que no se emparentasen con los Quijadas. El mismo año Alonso Capoche proclamó desde la torre de la Iglesia, por los Quijadas, parentesco con María de Salazar, hermana del bisabuelo materno de la esposa de Miguel de Cervantes Saavedra que 7.       Gaspar Frías de Miranda, con máscara y hacha, buscó «judío por quemar». Dijo a Juan Quijada, esposo de María de Salazar «perdone vuesa merced, señor Juan Quijada, que no le había visto». 

8.       A más de eso, Pedro Urreta de Salazar declaró que los labradores de Esquivias habían llamado «judío» a Gabriel Quijada. 

9.       Todos sus testigos de Argel, lo han visto unánimes vivir como buen cristiano, temeroso de la honra de Dios, confesarse y comulgarse en tiempos en que los cristianos lo acostumbraban, y si algunas veces ha tenido pláticas con moros o renegados, ha defendido siempre la santa fe católica y ha confrontado y animado a muchos porque no se hicieran moros y renegados. Y cuando Sancho le declaró que «queda descomulgado, por haber puesto las manos violentamente en cosa sagrada», Don Quijote replicó que «más yo sé bien que no puse las manos, sin este lanzón; cuanto más, que yo pensé que ofendía a sacerdotes ni a cosas de la Iglesia, a quien respeto y adoro como católico y fiel cristiano que soy, sino a fantasmas y vestigios del otro mundo».

10.   Encima de ello y a ciencia cierta el comisario de «dem Friedensfürst» leía la Biblia, la conocía irreprochablemente y aludía a sus citas a lo largo de sus obras. Cité más de 10 páginas de ellas en mi «Vida» que tendrán la oportunidad de averiguarlo, y quizás llegar a ser otra vez cristianos viejos, así como muchas otras cosas que dejo sin revelar aquí para que tengan el mejor disfrute de la lectura al repasar sus páginas.

11.   Regresando a los momentos duros Cervantes nunca olvidó a rezar, a título de ejemplo:
 
 

«¡Virgen bendita y bella,

remediadora del linaje humano!

Sed Vos aquí la estrella

que en este mar insano

mi pobre barca guíe

y de tantos peligros me desvíe.

¡Virgen de Monserrate,

que esas ásperas sierras hacéis cielo!

Enviadme rescate,

sacadme de este duelo,

pues es hazaña vuestra

al mísero caído dar la diestra.

Entre estas matas quiero

esconderme, porque es entrado el día;

aquí morir espero;

Santísima María,

en este trance amargo,

el cuerpo y alma dejo a vuestro cargo...»
 
 

«¡Nunca con menos afán

he caminado camino,
 
 

y, a lo que yo imagino,

no está muy lejos de Orán.

¡Gracias te doy, Rey divino!

¡Virgen pura, a Vos alabo!

Yo ruego llevéis al cabo

tan extraña caridad;

que, si me dais libertad,

prometo seros esclavo».
 
 

En resumidas cuentas, es hora de afrontar la verdad, pues a pesar de tener:
 
 

A.              1.661 documentos cervantinos [K. Sliwa,  Documentos cervantinos: Nueva recopilación; lista e índices. New York, Peter Lang, 2000], 

B.               548 documentos de Miguel de Cervantes Saavedra [K. Sliwa, Documentos de Miguel de Cervantes Saavedra. Prólogo de mi querido amigo Jean Canavaggio, Ancien Directeur de la Casa de Velázquez, Madrid, N.° 31. Pamplona, Universidad de Navarra, Anejos de Rilce, 1999], 

C.               288 documentos legales del licenciado Juan de Cervantes, abuelo paterno de Miguel de Cervantes Saavedra [K. Sliwa, El licenciado Juan de Cervantes. Efemérides del licenciado Juan de Cervantes. Documentos y datos para una biografía del abuelo paterno del autor del Quijote. Prólogo de mi querido amigo D.              más de 1.737 documentos cervantinos examinados detalladamente en [K. Sliwa, Vida de Miguel de Cervantes Saavedra. Prólogo de mi querido amigo Kurt Reichenberger, Edition Reichenberger, Kassel, 2005], 

E.               cerca de 900 páginas con más de 1.737 documentos cervantinos analizados y presentados en [K. Sliwa, «Efemérides cervantinas», La Gran Enciclopedia Cervantina, dirigida por mi querido amigo Carlos Alvar, Alcalá de Henares, Centro de Estudios Cervantinos, 2005], 

F.                descubrí y coloqué más de 400 parientes nuevos en [K. Sliwa, Árbol genealógico de Miguel de Cervantes Saavedra, prologado por mi querido amigo A. Robert Lauer, Edition Reichenberger, Kassel, esperando su pronta salida por mi querido amigo Kurt Reichenberger],

G.               y por fin tuve mucha suerte de leer todas las biografías de Miguel de Cervantes Saavedra, es decir, las biografías serias o eruditas y las novelescas o de divulgación [K. Sliwa, «Historia de las biografías de Miguel de Cervantes Saavedra», Tesis Doctoral, Florida State University, 1997] donde investigué detalladamente 

en ningún trabajo mencionado de una investigación estricta y de muchos otros [Ver: cerca de 500 obras en la bibliografía «Vida»] encontré que Cervantes era judío, converso, moro, divorciado, o como algunos «le buscan novios», etc. Por lo tanto, pido no seguir fantasías o apasionarse por su propio interés, sino tratar de acomodar y ajustar milimétricamente los hechos documentados en la línea biográfica definitiva; tarea, en algunos momentos de la vida de Cervantes, ardua, peligrosa y casi imposible, por la escasez de datos genuinos.

Ahora bien, ¿tenía Cervantes un probable origen judío? ¿Era cristiano viejo o nuevo? ¿A qué casta pertenecía? De este asunto se han compuesto sinnúmero de fantasías y locuras o se ha tomado una posición neutral, sin patentizar ni un documento fehaciente.

Los que piensan que Cervantes era judío o tuvo una ascendencia judía, opino que están muy equivocados, y a la vez muy ricos en la fantasía, por decir algo nuevo, por si acaso. 

De alguna manera no quieren fijarse en sus obras ni documentos, y si lo hacen es sólo cuando les conviene, ya que el mismo Cervantes por boca de Sancho manifestó cristalinamente que: «cuando otra cosa no tuviera sino el creer, como siempre creo, firme y verdaderamente en Dios y en todo aquello que tiene y cree la Santa Iglesia Católica Romana, y el ser enemigo mortal, como lo soy, de los judíos, debían los historiadores tener misericordia de mí y tratarme bien en sus escritos».

En mi juicio basado en la documentación cervantina y en las obras del héroe de Lepanto, el autor del Don Quijote provino de la clase media, no pertenecía a la alta nobleza, ni era judío, ni tampoco tenía ganada una modesta ejecutoria, aunque por hidalga se la reconociese, puesto que aseveró «ser hijo y nieto de personas que han sido familiares del Santo Oficio de Córdoba».

Por lo que se refiere al dilema de que Cervantes era judío, converso, moro, divorciado, o como algunos «le buscan novios», etc., estos trabajos representan la atrocidad y crueldad, pues «los historiadores que de mentiras se valen habían de ser quemados, como los que hacen moneda falsa».

Aparte de ello, al escribir el libro [K. Sliwa, Bibliografía de Vida ejemplar y heroica de Miguel de Cervantes Saavedra, de Luis Astrana Marín. Prólogo de mi querido amigo Donald P. McCrory, espero que tenga suerte de encontrar a un mecenas que me ayude a sacarlo a la luz, puesto que no tengo dineros, ya que «yo no soy bueno para palacio porque tengo vergüenza y no sé lisonjear», y doy gracias a Dios, pues «!venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!»] he identificado y leído 3.397 entradas –al vivir en Madrid–  artículos, reseñas, y libros, muchos de ellos jamás mencionados por los biógrafos anteriores ni posteriores hasta nuestros días, relacionados estrictamente con la vida de Miguel de Cervantes Saavedra, así como con sus familiares, y no he dado en ellos con un dato fidedigno que pruebe que Cervantes era judío, converso, moro, divorciado, o como algunos «le buscan novios». Es obvio que algunos aficionados han estipulado sin una documentación original sobre estas anormalidades. Absurdo!!!

A consecuencia, en este punto cada cual puede manchar el lienzo pintado con lo que mejor cuadre a su fantasía, y sus necesidades para así defenderse. No obstante, para mí, eso no será historiar, sino relatar lo imaginado, soñado y vislumbrado, y de esto, me alejo tan lejos como sea posible. Ya que «uno es escribir como poeta y otro como historiador, el poeta puede contar o cantar las cosas, no como fueron, sino como debían ser y el historiador las ha de escribir, no como debían ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar a la verdad cosa alguna, ‘pues la historia–madre de la verdad–es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir’––, que tendrá necesidad de comento para entenderla».

Yo recomiendo sudar en sangre día tras día, –puesto que «el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho», porque «las lecciones de los libros, muchas veces hacen más cierta experiencia de las cosas, que no la tienen los mismos que las han visto, a causa de que el que lee con atención repara una y muchas veces en lo que va leyendo, y el que mira sin ella, no repara en nada, y con esto excede la lección a la vista»,– leyendo los documentos de Díaz, Cervantes, Cortinas, Salcedo, Quijada, Torreblanca, Vozmediano, etc., y después escribir los acontecimientos del autor del Quijote con «ejemplos palpables, fáciles, inteligibles, demonstrativos, indubitables, con demostraciones matemáticas que no se pueden negar», y con criterio estrictamente científico basado en el examen directo de todos los documentos cervantinos, siguiendo un orden cronológico.

En suma os deseo de todo corazón y Dios es mi testigo que os llegue a tanto vuestra curiosidad y desatino como a mí y a Cervantes cuando «pasaba las noches leyendo de claro en claro y los días de turbio en turbio... más de trescientos libros... que fueron el regalo de su alma y el entretenimiento de su vida». Pues «tuviere o no tuviere se ha de emplear vuestro servicio, hasta perder la vida», por ser cervantistas y aficionados del autor de La Numancia, pues los trabajos sobre Cervantes deberían ser «tan claros, que no hay cosa que dificultar en ellos, los niños los manosean, los mozos los leen, los hombres los entienden y los viejos los celebran».

Y antes de componer alguna obra sobre el «amado discípulo» de Juan López de Hoyos –espero que ayude esta recomendación– pido que imiten al otro genio de la literatura española Francisco Gómez de Quevedo y Villegas (1580–1645), quien sostuvo en su «Carta moral e instructiva, escrita desde San Marcos de León a su amigo, Adán de la Parra, pintándole por horas su prisión y la vida que en ella hacía», que «desde las diez a las once rezo algunas devociones, y desde esta hora a la de las doce leo en buenos y malos autores; ... de unos y de otros procuro aprovecharme de los malos para no seguirlos, y de los buenos para procurar imitarlos». 

Ahora bien, regresando al tema, en vez de agradecer a España y su genio el mejor libro del mundo anunciado por Helsinki, y dar las gracias por patriota de España y de Europa cristiana, un genio, de los tres o cuatro que ha tenido la Humanidad, se ha convertido la caza de conversos para algunos investigadores en un deporte obsesivo. Y como se habían cobrado algunas piezas mayores se les ha despertado el deseo de cazar la mayor de todas, Miguel de Cervantes Saavedra, rompiendo las relaciones con nuestros queridos amigos españoles, ofendiendo e insultando, y produciendo muchas extravagancias en los últimos años contra el genio de la literatura española. En breve, sin darse cuenta originando el deterioro a la historia, la cultura y a los corazones españoles. Dejando los sentimientos y el corazón heridos profundamente. ¿Con qué objeto y hasta cuándo? 

Repito que hasta ahora no se conservó la menor prueba documental que nos indique que Cervantes era judío, converso, moro, divorciado, o como algunos «le buscan novios», etc., y ruego humildemente que dejen esta barbaridad, que dejen de forjarse ilusiones, quimeras, y excentricidades apoyadas en muy insuficiente estudio, rigurosamente histórico y documental, sin – ni mencionar – un análisis culto e ilustrado, sin ansia de encontrar la verdad infalible y autenticidad de la conformidad entre las palabras, de solidez y firmeza, y obviamente no reflejado en la presente documentación cervantina. 

Afirmo que hay que estudiar la documentación cervantina con mucho detalle a cambio de buscar ficciones, tratar de identificar su propia vida con el rumbo de Cervantes, apoyar la fantasía o articular algo nuevo sin verificación.

Asimismo suplico de todo corazón a los que desprecian a Cervantes en sus trabajos – que gracias a él hoy en día tienen el trabajo bien pagado en las universidades y colegios [donde disfrutan de «su medio queso, su pan, algún pernil de tocino y algunas varas de lienzo crudo»] – que dejen de «desmontar al autor del elevado pedestal de su estatua», pues si tanto aman a Cervantes, hablan de sí mismos como cervantistas, aficionados y amantes del Regocijo de las Musas y de España, hechos y derechos y de sangre y huesos, conocen sus obras de memoria y aprecian su cultura, pido que no se contradigan más y espero que también sepan de golpe que él mismo Cervantes solicitó a todos no despreciarle del siguiente modo: «pide no se desprecie su trabajo y se le den las alabanzas, no por lo que escribe, sino por lo que ha dejado de escribir», puesto que el escritor «pinta los pensamientos, descubre las imaginaciones, responde a las tácticas, aclara las dudas, resuelve los argumentos; finalmente, los átomos del más curioso deseo manifiesta», pues «se pretende en los escritos enseñar y deleitar juntamente». Recomiendo que mediten un poquito estas palabras de oro antes de componer muchos disparates!!!

Antes de terminar, explico que no coloqué en mi último trabajo ni en éste las notas y no por ser las anécdotas como algunos se creían, sino que esperaba y espero –y tampoco lo haré en el futuro, pues sudar en sangre ayuda a mantener muy buena salud– que todos conocieran y conozcan la vida de Cervantes de memoria por ser grandes cervantistas y amantes del novelista impar. 

No obstante, salió a la luz sin imaginarme y de mucha sorpresa para mí lo contrario, es decir, quién de veras conocía la documentación cervantina, su vida y sus obras. Obviamente y sin rodeos algunos metieron la pata como nunca sin yo desearlo ni esperarlo. Lo único que puedo declarar es que hay que conocer «la verdad que es hija de Dios», y termino aquí citando las palabras del Manco de Lepanto, quien seguramente hubiera dado con la siguiente defensa suya: «es mi intención limpiar esta ínsula de todo género de inmundicia y de gente vagamunda, holgazana y mal entretenida; porque quiero que sepáis, amigos, que la gente baldía y perezosa es en la república lo mismo que los zánganos en las colmenas, que se comen la miel que las trabajadoras abejas hacen. Pienso favorecer a los labradores».

Finalmente, en verdad y en mi conciencia, confieso y hago hincapié como cristiano viejo por amor de Dios que no torcí el camino de la averiguada verdad y llaneza – pues «lo que rebosa el corazón habla su boca» – e hice todo lo posible, para que este trabajo sea sin trazos mentirosos y tal como Dios manda, porque «mis calabazadas han de ser verdaderas, firmes y valederas, sin que lleven nada del sofistico ni del fantástico», Chris.

«Laus in Excelsis Deo»


Réplica:

          Quizá venga al caso que no hace mucho leí en el web, no recuerdo donde, un artículo de una musulmana del norte de África, musulmana sincera de varias generaciones, pero étnicamente judía por los cuatro costados, donde trata de explicar la curiosa situación de una judía musulmana; resulta que sus simpatías están con los palestinos (muchos, la mayoría quizá, musulmanes, otros no creyentes, y otros cristianos) en Israel, mas bien que con los israelíes.  Este es un caso muy curioso que nunca me había imaginado pero que quizá venga al caso con respecto a muchos cristianos siinceros pero de origen étnico judío en la España de Cervantes.  El problema para este tipo de persona es la suspicacia de los que pueden gritar, ex illis est!--como aún, curiosamente, algunas veces hacemos hoy día, incluso nosotros los eruditos, y por otras razones, claro está.  Plus ca change.... 

Darío Fernández-Morera


Réplica:

Queridos amigos:
          No comprendo muy bien el punto de Bob (supongo que lo escribió Bob).  La presencia de 150,000 judíos en el ejercito alemán durante el tercer imperio no me sorprende.  Solamente hay que estudiar de nuevo los siglos 16 y 17 para ver que hubo un fenomeno semejante.  ¿Quiénes fueron los que ajusticieron a Fray Luis?  Otros conversos.  ¿Cuál fue el fondo religioso y social de los inquisidores?  Conversos también.  Comparado con los seis milliones de judíos que los nazis mataron es una cifra menor, pero lo importante es que subraya la tendencia de auto-odio que estos 150,000 "conversos" al Tercer Reich.  El punto que hice a Darío es que hubo personas que se convirtieron a la cristiandad que mantenían lazos muy vivos con su antigua cultura judía.  Pero después de muchos años y siglos este distingo de ser converso desaparece porque estas personas se asimilaron en la cultura mayoritaria.  Yo me enfoco en los conversos y marranos que tuvieron que luchar con su consciencia de si iban a seguir siendo judíos o cristianos. En la época que nosotros estudiamos, o sea, los siglos 16 y 17, hubo muchos que fueron obligados a convertirse frente a la pena de muerte.
Y muchos de ellos, tanto judíos como musulmanes, prefirieron salir del país en busca de una vida donde podían ejercer su religión y cultura nativa, como dijo sagazmente Ricote. Los 150,000 judíos representan una cifra menor frente a los seis millones que murieron en los hornos alemanes.
          No sé si me he explicado o no. De todos modos, sigue la polémica. 
Un abrazo cordial de 

Joe Ricapito


Réplica:

Estimados colegas: 
         Parece un poco difícil hacer balance de lo que está suponiendo el IV Centenario. Las actividades se realizan en diversos lugares del mundo y algunas tienen poca difusión. Por otro lado, reducir el Centenario a los "descubrimientos" biográficos cuando la obra es de la amplitud y la importancia de la de Cervantes es limitar mucho las cosas. 
         En España quedan aún numerosos congresos, mesas redondas y, seguramente, libros. Uno de los más interesantes entre los publicados, creo yo, es el que ha editado Fanny Rubio, El Quijote en clave de mujer/es, donde se recuperan trabajos clásicos sobre el tema y se ofrecen nuevas visiones, con métodos y alcances distintos, sobre el tema. 
         Un cordial saludo, 

J. Ignacio Díez
Universidad Complutense 

Réplica:

          En efecto. Yo llené el formato de Actividades por el IV centenario en la página de la Biblioteca Cervantes. Allí se ofrece respuesta y no la he recibido. Creo que sería un  buen medio para estar más o menos al tanto de lo que sucede en el mundo cervantino este año y, sobre todo, en los países de lengua española. Por otro lado, estoy de acuerdo que la crítica literaria dejó hace mucho tiempo (por lo menos desde los formalistas rusos) de ocuparse de la biografía del autor como explicación de su obra. 
          Saludos, 

María Stoopen


Réplica:

Duelo por la honra y las virtudes de Miguel de Cervantes Saavedra,

«para que no se desvirtúen los valores de los padres, ni su gloria por todas las generaciones», ya que «la honra y las virtudes son adornos del alma sin las cuales el cuerpo, aunque lo sea no debe parecer hermoso», y «el hombre sin honra peor es que un muerto», puesto que «una onza de buena fama vale más que una libra de perlas».

Como ya pasaron 389 años desde la muerte del genio de la literatura española Miguel de Cervantes Saavedra y un número «desconocido» de los eruditos, cervantistas, y aficionados sigue creyendo a puño cerrado que el autor del Quijote

1.        era judío, moro, converso, renegado,

2.        quería separarse o divorciarse de su esposa,

3.        así como algunos «le buscan novios», etc.,

acepto el reto en nombre de Dios, de la defensa de la verdad infalible, y por la honra y las virtudes de Miguel de Cervantes Saavedra, –quien muchas veces decía: «!cuán cara eres de haber, o dulce España!»,– así como «doquiera que estamos lloramos por España; que... es nuestra patria natural; en ninguna parte hallamos el acogimiento que nuestra desventura desea, y en Berbería, y en todas las partes de África donde esperábamos ser recibidos, acogidos y regalados, allí es donde más nos ofenden y maltratan. No hemos conocido el bien hasta que le hemos perdido; y es el deseo tan grande que casi todos tenemos de volver a España... y agora conozco y experimento lo que suele decirse que es dulce el amor de la patria»,– porque es muy fácil seguir asesinando el carácter de Cervantes, quien ha pasado a la mejor vida sin poder defenderse en «nuestros detestables siglos». Como resultado, trataré de proteger al Regocijo de las Musas, ya que «el soldado más bien parece muerto en la batalla que libre en la fuga», y prefiero «las heridas que se reciben en las batallas», pues «por la honra, se puede y debe aventurar la vida».

Por lo tanto, hago mi más profunda inclinación e invitación en público a todos los que creen que Cervantes era judío, moro, converso, renegado, quería separarse o divorciarse de su esposa, así como a los que «le buscan novios», etc., y salgo a la demanda con el objeto de preservar la honra y las virtudes del autor del Don Quijote, –pues será el acontecimiento «más memorable y alta ocasión que no vieron los pasados siglos ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas» de Dios y de las obras del héroe de Lepanto,– así como defender la sabiduría del autor de La Numancia, ya que «en ella hay un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil ágil, perspicaz, inmaculado, claro, impasible, amante del bien, aguado, libre, bienhechor, filántropo, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, todo lo controla y penetra en todos los espíritus, los inteligentes, los puros, y los más sutiles», pues «toda la sabiduría viene del Señor, y está con él por siempre».

Reglas:

1.        Lugar: una de las universidades españolas o la Biblioteca Nacional de Madrid.

2.        Fecha: sugiero la fecha del 9 de octubre de 2006 (fecha de bautismo de Miguel de Cervantes Saavedra, 9 de octubre de 1547) o la del 12 de diciembre de 2006 (fecha de casamiento de Miguel de Cervantes Saavedra con Catalina Palacios Salazar Vozmediano, 12 de diciembre de 1584).

3.        Comité organizador: será la universidad, biblioteca o cualquier mecenas español que decida celebrarlo. El comité organizador constará de al menos 5 personas, quienes serán llamados «Sus Excelencias» durante el suceso por «los magníficos y virtuosos Señores Jueces Árbitros», por el/los adversario/s y por mí/defensor, así como por el público presente.

4.        Declaración de participación: el/los adversario/s debería/n declararse en público antes el 17 de julio de 2005 comunicando su participación en público.

5.        Duración: depende del número de preguntas (propongo 2 ó 3 sesiones, cada sesión 45 minutos). Cada pregunta será respondida dentro de 3 minutos y no más, –«hay que resumir el discurso, decir mucho en pocas palabras, saber quien sabe y al mismo tiempo calla, y por todo esto bendice a su Creador, al que le colma de sus bienes»,– y puede ser apoyada con la documentación o con los fragmentos de las obras de Miguel de Cervantes Saavedra o de sus familiares.

6.        Jueces árbitros: el comité organizador «Sus Excelencias» será responsable por formar un grupo de jueces árbitros, llamados por todos con el mayor respeto: «Los magníficos y virtuosos Señores Jueces Árbitros», quienes juzgarán y determinarán el triunfador. Aparte de ello, el comité organizador «Sus Excelencias» será responsable por invitar a 5 representantes eclesiásticos, así como 5 representantes del Estado para mantener el control y el balance, quienes también presentarán su sentencia.

7.        Juramento de «los magníficos y virtuosos Señores Jueces Árbitros»: jurarán en forma de derecho a servir dicho cargo bien, fiel y verdaderamente por ser personas muy nobles, experimentadas, acreditadas, de confianza y de mayor calidad, caballeros principales, honrados, por tener todos los méritos y buena experiencia por ejercer oficios honrados y reputados.

8.        Adversario/s: puede ser cualquier persona/grupo, quien/es cree/n que Cervantes era judío, moro, converso, reconciliado por el Santo Oficio de la Inquisición, o quería separarse o divorciarse de su esposa, o él/los que 9.        Juramento del/los adversario/s y del defensor: jurarán no ofender su honra, no perjudicar su oficio ni menospreciar la justicia de «Sus Excelencias», así como de 10.     Preguntas: serán redactadas por el público y suministradas al comité organizador «Sus Excelencias», selladas y entregadas –solamente al/los adversario/s y al defensor antes del 15 de diciembre de 2005 para que puedan prepararse fabulosamente,– las que no pueden ser reveladas de ninguna manera hasta la hora de batirse en duelo. En el caso contrario se privatizará el regimiento del revelador y se le multará con 1.000 Euros para el comité organizador «Sus Excelencias», así como para «los magníficos y virtuosos Señores Jueces Árbitros», los cuales lo gastarán según su gusto.

11.     Materiales: el/los adversario/os y el defensor pueden presentar nuevos testimonios, diligencias y autos, –relacionados exclusivamente con la vida y obras de Miguel de Cervantes Saavedra y sus familiares– con los cargos pro y contra.

12.     Público: cualquier persona.

13.     Precio de entrada: el comité organizador «Sus Excelencias» decidirá sobre el precio, puesto que la suma obtenida será donada a queridos niños huérfanos donde se organizará dicho duelo, ni un centavo será gastado para algún tipo de tintero, pues haremos la obra de Dios.

14.     El premio: el comité organizador «Sus Excelencias», así como «los magníficos y virtuosos Señores Jueces Árbitros» serán responsables por premiar al vencedor «Defensor Excellentiae», y castigar «al acusado al Santo Oficio de la Inquisición Suprema», a fin de «reducirle por medio de la Santa Inquisición al gremio Santísimo de la Iglesia», por haber causado «perjuicio de la verdad y menosprecio de la historia». Chris.

«Laus in Excelsis Deo»


Réplica:

          De nuevo algunas distinciones conceptuales: no sé los detalles del caso que alguien ha mencionado, pero sí que es lógico que el judío que se pone de lado del tercer reich no se "convierte" al tercer reich porque ese modo de pensar del tercer reich está basado en parte en la genética: una vez judío étnicamente hablando no hay modo de dejar de serlo (como aún hoy dia muchos parecen pensarlo).  El tercer reich me imagino (de nuevo no sé nada del libro mencionado) que aceptó a esos por necesidad logística de tropas, etc.  No porque el servir convirtiera a esos judíos en arios.  Por el contrario, el judío que se convertía al catolicismo sí ya quedaba convertido, pues la genética no importaba a la Iglesia, sino la fe, la creencia sincera en las enseñazas del cristianismo.  Por eso ha habido y hay japoneses, indios, judíos, etc., católicos.  Por eso hay 10 millones de chinos católicos en China hoy día y probablemente otros milloncitos fuera de China.  Estos chinos, antes taoístas o confucionistas o lo que sea se convirtieron de buena fe.  Decir que no lo hicieron necesitaría prueba.  Por eso todos los primeros católicos eran judíos étnicamente hablando.  Dejaron de serlo en religión y cultura en el momento en que aceptaban otra religión.  ¿Es esto tan difícil de entender o aceptar?  La sospecha en España hacia familias de ex- musulmanes y judíos era a causa de la posible falsa fe de algnus musulmanes y judíos que se convertían por conveniencia.  Algo más: que muchos musulmanes y judíos se fueran de España en vez de aceptar el catolicismo, o que otros se convirtieran sólo para poder quedarse no quiere decir que muchos no se convirtieron sinceramente.  No hay evidencia alguna ni de entonces ni de hoy día que una persona que tiene una fe dada, sea musulman, hindú, taoísta, judío, o lo que sea no pueda convertirse de veras a otra fe.  Dudar esto es dudar la evidencia de los sentidos.  Sólo hay que mirar alrededor.  Es también ponerse al nivel de los que en España dudaban la conversión sincera de todos, absolutamente todos, todos, todos, todos los musulmanes, judíos, etc.  Algo más: no es posible acusar de self-haters a musulmanes, chinos, japoneses, judíos y otros que se convierten a otra fe.  Aunque nos duela, porque nosotros no nos convertiríamos nunca de nuestra fe a otra fe, o porque para empezar no tenemos fe que dejar para convertirnos a otra, hay mucha gente que sí se convierte.  De nuevo, sólo miremos alrededor.  Esto no es tan difícil de comprobar.  Por eso insisto que, aun si Cervantes fuera de origen étnico judío, lo que no parece que nadie haya probado más allá de guiños, murmullitos, inferencias lógicas llenas de agujeros, etc., etc., en lo que hay que fijarse no es en la genética de Cervantes, como lo harían y lo hicieron los nacional socialistas, sino en la sinceridad de sus creencias católicas, es decir, en cosas fundamentales como el creer que Cristo es Dios e hijo de Dios, que resucitó, que hubo una Virgen María, que esta Virgen ayuda al creyente católico, que hay santos, etc., etc., como lo ha hecho y sigue haciéndolo la Iglesia católica.  Si hay evidencia de que no creía en estas enseñanzas fundamentales, no creo que nadie la haya presentado todavía.  Toda la evidencia de sus escritos muestra precisamente lo contrario: la firmeza de su creencia en las enseñanzas más fundamentales del catolicismo.  Tan pis pour le parti pris

Darío Fernández-Morera









Réplica:

Estimados colegas,
          Les adjunto la siguiente noticia del estimado Kurt Reichenberger (favor de ver el mensaje de abajo dirigido a mí), quien acaba de comunicarse con el Sr. César Brandariz, invitándole a participar en el Coloquio Cervantes. 
          El Sr. César Brandariz es de Madrid.  Según información recibida de H-CERVANTES@H-NET.MSU.EDU, a cargo del amable colega Daniel Eisenberg, el Sr. Brandariz «se licenció en Ciencias Empresariales y Derecho, ampliando su formación en Milán, Londres y París.  Siguió cursos universitarios de Historia y Sociología. Trabajó en diversas compañías multinacionales e impartió clases de investigación y mercadotecnia en el Icade y en el Instituto de Empresa de Madrid. Actualmente, Brandariz es solicitado por importantes compañías para realizar sus planes de estrategia e investigación. Desde Telefónica o Altadis hasta Seur, Prisa o Iberdrola, entre otras, han requerido de sus servicios en más de una ocasión».
          Saludos cordiales de

ARL


Réplica:

Estimados colegas:
          He seguido con interés respetuoso este debate como quien se siente mucho menos instruido en la materia que muchos de Uds.
          Permítaseme, sin embargo, preguntar ¿de dónde nos viene hoy, en pleno siglo XXI, este afán de saber si Cervantes tenía o no una gota, o mil gotas, de sangre judía? Cambiaría en algo nuestra estimación e interpretación de su obra, de su visión humana/humanística? 
          ¿Soy yo por acaso demasiado universalista en hacer esta pregunta?  No se me comprenda mal. Personalmente creo que el ser judío Cervantes le sería de gran ventaja en el ambiente académico políticamente correcto de hoy, donde el pertenecer a una minoría perseguida esta casi "de rigueur" para ser aceptado en el currículo. Aunque creo que en Stanford, en particular, el ser gay seria aún más impactante e interesante que ser judío. ¡Vamos, como quien dice, hay minorías y minorías! Y en el ambiente bucólico-disneyesco de Stanford el sexo cuenta infinitamente más que la religión. La minoría "correcta" absolutamente centuplicaría la asistencia a las clases. 
          Así es que resulta un poco decepcionante para la popularidad académica de Cervantes que Chris Sliwa con su magnífico empirismo autosacrificador no haya descubierto la menor indicación fidedigna de judaísmo ni homosexualidad.
          ¡Pero no desesperen los ideólogos posmodernos! ¿Falta de evidencia? ¡Bah! ¡Qué friolera más burguesa! Como ya sabemos de boca de Foucault y Derrida, la verdad absoluta no "existe", sino que se "construye". Así que en el peor de los casos un nuevo Adolfo de Castro--posmoderno avant la lettre-- siempre puede "construirnos" un nuevo "Buscapié," en donde un Cervantes llorón nos confiesa que era un judío gay malentendido. ¡Pero esta vez por favor sin remilgos y sin pretensiones eruditas!

Juergen Hahn
CCSF


Réplica:

          Chris, finalmente leí algo muy sabio. Y lo del duelo una curiosa ironía. Vale para las de Cervantes. 
¡Cuántas veces un pasado más cercano no nos es difícil desvendarlo! Buscar saber si es judío, , moro, cristiano, etc., es volver a las disputas de los teólogos medievales sobre el sexo de los ángeles. ¿Qué nos importa ello? Lo que sí es la poesía que envuelve la realidad de ellos, con sus alas o no. Y de un escritor lo que tenemos es su discurso. Y el de Cervantes es magnífico y su ficción (sus sueños, apoyándonos en Unamuno) es preciosa.  ¿Qué queremos más?  Sobre ella nos inclinaremos. Así pienso yo.

Ester Abreu Vieira de Oliveira


Réplica:

          Llegó a disputar Pico della Mirandola sus famosas tesis, o nadie le aceptó el duelo?  La verdad es que no sé.  ¿Sabe alguien? 

Darío Fernández-Morera


Réplica:

          Bueno, bueno, aquí sólo quiero ahora defender a Derrida de algun comentario en su contra hecho en el curso de esta "conversación": Derrida hacía excepciones cuando se trataba de su propio trabajo.  Entonces sí que no creía que el autor no existe, que no hay que respetar sus intenciones, etc. etc. (en un seminario en París en los años 80 Derrida ya enseñaba a sus alumnos que eso de autoridad del autor y derechos de autor, etc., era despreciablemente logocéntrico).  Así resulta que cuando Columbia University Press trató de publicar su "Philosopher's Hell: An Interview," Derrida invocó las prerrogativas del autor, en este caso él mismo, para que su abogado amenazara al Columbia UP con una demanda judicial si se atrevía a publicar la entrevista, que, por razones de conveniencia ideológica (el artículo podía indicar que la deconstrucción en sus orígines no era ajena al Heidegger affair, el antisemitismo, etc. etc.), Derrida no quería que viera mucha luz.  Para todo esto, junto con cosillas similares de parte de Heidegger, otro caso muy interesante de pensador, véase The Heidegger Controversy: A Critical Reader, ed. Richard Wolin (Cambridge: The MIT Press, 1993), pags. x-xii 
          (Ni tampoco fue reacio nunca Derrida a aceptar derechos de autor, claro está). 

Darío Fernández-Morera


Réplica:

"Is it real or is it simulacra?"

Estimados colegas,
          La cuestión étnica de Cervantes (o de cualquier otro individuo) no debiera tener vigencia a estas alturas, ya que ni siquiera vivimos en la edad de naciones (como en el siglo XIX) ni continentes sino en la edad de alianzas frágiles, fisíparas, efímeras y transnacionales.  No obstante, como ya se ha indicado anteriormente, y acaso ahora de nuevo por ser el año 2005, surge de nuevo esta cuestión que aparentemente no puede morir, acaso por razones románticas de cuando hablábamos de «nación» o «raza» (como en el milenio pasado).  La comparación con Drácula, hecha anteriormente, me parece óptima.  O sea, por cada Sr. César Brandariz habrá un nuevo Dr. Van Helsing.  O sea, cada resurrección del tema hace imprescindible la reaparición del médico; por consiguiente, la existencia de ambos nos mantiene en equilibrio (o al menos nos estimula).  Acaso lo nuevo en estos momentos es que el fervor del pasado por estas cuestiones se ha topado con el fervor científico de Chris Sliwa, quien estoy seguro que tiene la estaca para poner fin a este asunto, el cual, como acaso ya sabemos (o sospechamos), es sólo un fantasma que desaparecerá cuando le dé la luz del día.  Sin embargo, como ya ha sospechado otro colega, aún la firma en sangre de Cervantes donde declare que es y siempre ha sido cristiano viejo o nuevo no creo que tenga la validez que habría tenido en el siglo XIX--tan positivo respecto a documentos--en este nuevo y posmoderno milenio de simulacra, tan ajeno de la realidad.  El nuevo apóstol de nuestros tiempos es Jean Baudrillard.  Eso se lo saben Tony Blair y Dubya.  Espero equivocarme.
          Saludos de 

ARL


Réplica:

Yo me sumo a estas voces “universalistas” y heterodoxas. Los purismos no llevan nunca a cosa buena. ¿No lo estamos viviendo hoy mismo en “pleno siglo XXI”, como cita el colega? Saludos, respetuoso también, 

María Stoopen


Réplica:

«Dichoso el hombre que se dedica a la sabiduría, y razona con su inteligencia..., pues la sabiduría vale más que las joyas y nada valioso se le puede comparar..., pues ella camina por sendas de justicia, a través de senderos rectos».

Queridos amigos míos Esther, Dario, Kurt, Juergen y Roberto, 

Os agradezco vuestras observaciones muy valiosas para este Coloquio de Cervantes, pues la meta de ello es seguir aprendiendo y creciendo mutuamente a través de los magníficos trabajos sobre Cervantes que muchos han contribuido y continúan haciéndolo de todo el mundo.

También es la verdad desnuda que en 1999 después de haber leído: «Reconstruyendo a Cervantes. Todo lo que deberíamos saber sobre Cervantes y no nos han enseñado o nos han enseñado mal», del Profesor Destacado César Brandariz, Madrid, Ediciones Nostrum, 1999, he animado a nuestro benemérito amigo César seguir su investigación, así que le he felicitado por sus descubrimientos meritorias relacionados con la documentación cervantina, a titulo de ejemplo, hay unas hesitaciones en cuanto a las fechas de la documentación cervantina. 

Sí, las hay y no lo niego, pues todavía nos faltan más documentos, y las razones de muchas dudas que tenemos aclaré en [K. Sliwa, «Falsificaciones de documentos cervantinos.» Desviaciones lúdicas de la crítica cervantina. Actas del Primer Convivio Internacional de Locos Amenos. Memorial Maurice Molho. Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca & Universitat de les Illes Balears, 1999, 493–503].

Así que sean fuertes, con buen ánimo, y manos a la obra, que sigan investigando y descubriendo para enseñarnos más sobre la honra y las virtudes de Cervantes y de España, pues «se ha de emplear vuestro servicio, hasta perder la vida» en nombre de «la verdad que es hija de Dios», y así de nuevo agradezco a nuestros queridos directores de este Coloquio de Cervantes Kurt y Roberto por habernos dado la oportunidad de seguir aprendiendo y por haberme enseñado cosas mucha monta.

Me despido con que: «la sabiduría educa a sus hijos, y se cuida de los que la buscan. El que la ama, ama la vida, los que madrugan en su busca se llenarán de gozo..., pues al principio lo lleva por caminos tortuosos, le infunde miedo y temblor, lo atormenta con su disciplina, hasta que pueda confiar en él, y lo pone a prueba con sus exigencias. Pero luego lo conducirá por el camino recto, lo alegrará y le revelará sus secretos», Chris.

«Laus in Excelsis Deo»